DISTORSIONES

El espejo me devuelve el reflejo de alguien que soy yo.

 

Miro mi brazo derecho, está flaco.

Hay una mueca en la zona interna, un arco,

no hay músculo ni grasa, sólo un hueco;

como si mi bíceps esperara que alguien lo agarrase.

 

Tengo un nudo en el estómago que desearía no tener.

 

Mis costillas son más prominentes en la zona derecha

que en la izquierda, y mi esternón dibuja una escalera visible

desde la garganta hasta perderse cuerpo abajo.

Observo como mis piernas no se alcanzan

aunque me esfuerce por juntarlas.

Entre mi entrepierna y mis rodillas irreconciliables

hay un espacio en forma de ojo gigante vertical;

la distancia entre un muslo y otro quizás sea

de unos siete centímetros.

 

Quiero llorar.

Nadie sabe que sólo me peso después de comer

para no sentir la delgadez.

No saben lo que es apoyar los codos en la mesa

y despreciar al hueso que se clava y duele.

 

Me subo a la báscula y

peso dos kilos más desde la última vez.

De mi boca brota una risa;

-pero tonta, si acabas de almorzar-

quizás ese reflejo no era yo.

Vuelvo la vista al espejo y mi brazo

quizás no está tan mal.

Paseo mis dedos entre las costillas que

parecen haberse escondido un poco bajo la piel.

Ni restos del esternón.

Si te fijas, hay una zona en la que confluye una pierna

con la otra.

 

No sé. No estás tan mal, reflejo mío.

 

Salgo del baño feliz.

Al otro lado del pasillo alguien dice:

niña, tienes que comer más, estás más flaca.

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6 comentarios en “DISTORSIONES

  1. Terminas con sinceridad y brillo, es que haces sentir todo, hasta lo que quisiste expresar y creiste no haberlo echo por completo, lo que transmitis es gigante. Me llena muchísimo leerte! ❤

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  2. A veces nos olvidamos de que nos convertirnos en expertos recriminando nuestro propio cuerpo.Delgadas o gruesas,da igual,toda persona puede tener esos complejos e inseguridades normalmente establecidos por canones de belleza absurdos que nos pierden a nosotros mismos en un cúmulo de miedos que no deberíamos tener.Lo has transmitido a la perfección,Sara.Para cualquier persona que lea este comentario:No necesitas cambiar,siendo tú mismo eres precioso/a

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  3. Este texto es la historia de mi vida. Y doy gracias porque la escribas como no podría haberlo hecho ni yo misma. Soy y seré una chica delgada, pero sana y feliz. La gente se empeña en criticar los excesos y los defectos sin darse cuenta de que en el mundo real apenas existen los términos medios que, aunque necesarios, en la realidad son casi imposibles. Sin embargo, resulta más fácil y más corriente decirle a una niña delgada “eres un palo” “tú es que no comes”, que decirle a una persona con peso de más “eres una bola” “es que comes demasiado”. Ninguno de los dos casos debería darse, pero pido un poco más de respeto por parte de aquellas personas que no se dan cuenta de que a nosotros también nos pueden crear complejos con comentarios impertinentes. Gracias de nuevo, Sara. Tus textos me han salvado tantas veces…

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