Sin título

Las personas se pisan entre ellas

como pisamos las hojas caídas en otoño:

como si no hubieran estado vivas nunca,

como si no nos hubieran protegido alguna vez del sol,

de la lluvia,

o del olvido.

 

No puedes entenderlo.

 

Es ese lastre dañino que pesa,

el exceso de vida que nos mata a fuego;

la valentía cómoda,

el exceso de torpeza,

lo demasiado fácil,

en busca de complicaciones vacías.

 

No lo entiendes.

 

No lo puedes entender

porque el exceso de paz

nos lleva a otra guerra muy diferente.

No lo puedes entender

porque de lo único que has huido

en este mundo prefabricado

es de ti mismo.

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3 comentarios en “Sin título

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